Calculadora de Valor de Bitcoin en El Salvador
¿Cuánto valía el dinero que te dieron en Chivo?
En 2021, el gobierno de El Salvador distribuyó $30 en Bitcoin a cada persona. Como el valor del Bitcoin fluctuó mucho, tu $30 inicial podría haber cambiado significativamente de valor. Usa esta calculadora para saber cuánto valdría hoy.
Nota importante: El valor de Bitcoin varía constantemente. Los datos aquí son estimados y se basan en precios históricos. El valor real podría diferir ligeramente.
Valor de $30 en Bitcoin
Valor inicial (2021): $30.00
Valor actual (2025): $0.00
La volatilidad de Bitcoin causó una gran diferencia entre el valor que recibiste inicialmente y el valor actual. El 2021, Bitcoin llegó a $69,000 y hoy ronda los $60,000. Sin embargo, en 2022, cayó a $16,000, lo que significó una pérdida importante para quienes no lo vendieron.
Según el Banco Central de El Salvador, el 80% de las personas que recibieron $30 en Chivo lo convirtieron a dólares de inmediato y no usaron Bitcoin para pagos diarios. Esto evitó sufrir la volatilidad del mercado.
El experimento que cambió a El Salvador, y por qué no funcionó como prometieron
En septiembre de 2021, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en hacer del Bitcoin una moneda de curso legal. La herramienta central de ese cambio fue la billetera Chivo: una app gratuita, con depósitos iniciales de $30 por persona, que prometía eliminar las comisiones de las remesas, incluir a los sin banco y modernizar una economía que dependía de dinero enviado desde el extranjero. Pero hoy, en noviembre de 2025, esa promesa se ha desmoronado. La mayoría de los salvadoreños no usan Bitcoin. Las fallas técnicas fueron constantes. Y el Fondo Monetario Internacional exigió su retirada como moneda legal.
Chivo no fue un simple producto tecnológico. Fue un experimento social, económico y político masivo. Y su historia no es la de una innovación exitosa. Es la de una decisión bien intencionada, mal ejecutada, que dejó huellas profundas en la vida de millones.
¿Qué era realmente Chivo Wallet?
Chivo no era una app de criptomonedas como Coinbase o Binance. Era una billetera oficial del Estado salvadoreño, desarrollada por la empresa AlphaPoint, con acceso directo a la red Bitcoin y al dólar estadounidense. Su promesa era sencilla: enviar y recibir Bitcoin sin comisiones, y hacerlo con el respaldo del gobierno. Al abrir la app, los usuarios recibían $30 en Bitcoin -una forma de incentivar la descarga y el uso.
La idea era clara: El Salvador recibe más de $7 mil millones al año en remesas, casi un 20% de su PIB. Cada envío desde EE.UU. costaba entre el 5% y el 10% en comisiones a través de Western Union o MoneyGram. Con Chivo, ese costo debía desaparecer. El gobierno decía que el Bitcoin era más rápido, más barato y más inclusivo. Para quienes no tenían cuenta bancaria -y eran el 70% de la población-, esto parecía una revolución.
Pero Chivo no era solo una app. Era un sistema nacional. Requería conexión a internet, un smartphone, y entender qué era una clave privada, qué era la volatilidad, y cómo no perder tu dinero si el precio caía un 50% en una semana. Y no todos tenían eso.
Adopción inicial, pero no uso real
Al lanzarse, Chivo fue descargada por el 46% de la población salvadoreña. Eso suena impresionante. Pero descarga no es uso. En 2024, una encuesta del Banco Central reveló que ocho de cada diez salvadoreños nunca usaron Bitcoin para pagar algo. La mayoría solo recibió los $30, los convirtió a dólares en la app, y los retiró en efectivo. Algunos ni siquiera abrieron la app después de descargarla.
La razón es simple: la gente no quería usar Bitcoin como moneda diaria. Quería pagar el pan, el transporte, la luz. Y esos precios estaban en dólares. Si el Bitcoin caía de $69.000 a $16.000 en un año -como sucedió en 2022-, el valor de tu saldo en Chivo se desplomaba. Un trabajador que recibía su sueldo en Bitcoin se encontró con que podía comprar menos comida. Eso no es inclusión. Es riesgo forzado.
Los casos de éxito fueron pocos y específicos: personas que recibían remesas de familiares en EE.UU. y que usaban Chivo para recibir el dinero directamente, sin pasar por intermediarios. Pero incluso esos casos eran minoría. La mayoría de los remesantes seguían usando servicios tradicionales porque eran más predecibles.
Los errores técnicos que destruyeron la confianza
Chivo no solo falló en la adopción. Falló en la tecnología. Al principio, la app se caía constantemente. Los usuarios no podían acceder a sus fondos. Hubo errores en la verificación de identidad que bloquearon cuentas. Algunos reportaron que sus saldos desaparecieron sin explicación. Otras personas sufrieron robos por phishing, porque el gobierno no dio capacitación real sobre seguridad digital.
La infraestructura no estaba preparada para manejar a 4 millones de usuarios simultáneamente. Las colas en las cajeras que aceptaban Bitcoin eran largas, y muchas veces no funcionaban. Los comerciantes se quejaban de que no podían cobrar porque la app no sincronizaba. El gobierno respondió con campañas de TV, pero no con soluciones técnicas.
En un país donde el 30% de la población vive en zonas rurales con mala señal de internet, exigir una app de criptomonedas era como pedirle a alguien sin coche que vaya a la ciudad en bicicleta. La tecnología no estaba al servicio de la gente. La gente estaba al servicio de la tecnología.
El FMI y el fin del Bitcoin como moneda legal
En enero de 2025, El Salvador dejó de ser el único país con Bitcoin como moneda legal. No fue una decisión voluntaria. Fue una condición del Fondo Monetario Internacional para aprobar un préstamo de $1.400 millones. El FMI no cuestionó la idea de Bitcoin. Cuestionó la volatilidad, el riesgo fiscal y la falta de regulación.
El gobierno aceptó. El Bitcoin dejó de ser moneda de curso legal. Pero no desapareció. La ley que lo creó fue modificada, no derogada. Ahora, el Bitcoin puede usarse como medio de pago, pero no se exige a nadie aceptarlo. El Estado ya no lo acepta como forma de pago de impuestos. Y el FMI exige que el gobierno no compre más Bitcoin hasta que se retire completamente del sistema financiero público.
La billetera Chivo sigue funcionando, pero ya no es obligatoria. El gobierno ya no deposita $30. El apoyo oficial se retiró. La app sigue siendo la más descargada en El Salvador -pero ya no es la más usada.
Lo que sí sigue: la regulación y el ecosistema privado
El gobierno no abandonó las criptomonedas. Solo abandonó la obligación. En 2023, aprobó la Ley de Emisión de Activos Digitales (LEAD), que creó la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD). Esta entidad ahora regula empresas privadas que quieran operar con criptoactivos. No es un control total. Es un marco de permisos.
En enero de 2025, El Salvador organizó el PLANB Forum, el mayor evento de cripto de Centroamérica. Empresas de blockchain, mineros y startups locales presentaron proyectos. El gobierno sigue comprando Bitcoin, pero ahora como inversión estratégica, no como moneda. En marzo de 2025, su reserva de Bitcoin llegó a 6.102 monedas, valoradas en unos $500 millones. No es para pagar el pan. Es para especular.
La diferencia es clave: antes, el Estado forzaba a la gente a usar Bitcoin. Ahora, permite que las empresas lo usen si quieren. Es un cambio de modelo: de mandato a libertad.
Lecciones reales: ¿Qué aprendió el mundo?
El experimento de Chivo no fue un fracaso total. Fue una advertencia. Y vale la pena recordar lo que enseñó:
- La tecnología no resuelve problemas sociales si no hay educación, infraestructura y estabilidad económica.
- Forzar la adopción no crea uso. El uso viene de la utilidad real, no de los incentivos.
- La volatilidad de Bitcoin no es compatible con una economía que depende de ingresos diarios.
- Los gobiernos no están preparados para gestionar sistemas descentralizados. La centralización del poder no se elimina con blockchain.
- La inclusión financiera no se logra con apps. Se logra con acceso a cuentas bancarias, educación financiera y servicios confiables.
Chivo fue un intento de salto tecnológico sin puente. Y como todos los saltos sin puente, muchos cayeron.
¿Qué pasa ahora en El Salvador?
La gente sigue usando dólares. Las remesas siguen llegando por Western Union. Las tiendas aceptan efectivo. La billetera Chivo existe, pero ya no es un símbolo de progreso. Es un recuerdo de una promesa que no se cumplió.
Algunos jóvenes y emprendedores siguen usando Bitcoin para pagos internacionales o inversiones. Pero no es masivo. No es diario. No es la revolución que se anunció.
El Salvador no es un país de criptomonedas. Es un país que probó una idea extremadamente arriesgada, la enfrentó con la realidad, y decidió cambiar de rumbo. Eso no es fracaso. Es madurez.
¿Puede otro país hacer lo mismo?
No. Al menos no ahora. Y no por razones técnicas. Por razones humanas.
El Salvador es pequeño, tiene una economía abierta, una alta dependencia de remesas y una población joven. Pero también tiene un gobierno autoritario, poca transparencia y una institucionalidad débil. Eso permitió que se impusiera una política sin debate real.
En países con sistemas democráticos, con bancos más fuertes, con mayor alfabetización financiera, una medida así no pasaría. Y es bueno que así sea.
La lección no es: "haz como El Salvador". La lección es: "no lo hagas como El Salvador". Porque lo que parecía una revolución fue, en realidad, una prueba de estrés para una nación entera. Y muchos salieron heridos.
¿Por qué se retiró el Bitcoin como moneda legal en El Salvador?
El Bitcoin dejó de ser moneda legal en enero de 2025 porque el Fondo Monetario Internacional lo exigió como condición para aprobar un préstamo de $1.400 millones. El FMI argumentó que la volatilidad del Bitcoin ponía en riesgo la estabilidad económica del país, que la adopción obligatoria no generó uso real, y que el gobierno no tenía los mecanismos para gestionar el riesgo financiero. El gobierno salvadoreño aceptó las condiciones para acceder a los fondos.
¿Sigue funcionando la billetera Chivo hoy?
Sí, la billetera Chivo sigue operando, pero ya no es obligatoria ni tiene apoyo estatal. El gobierno ya no deposita $30 en nuevas cuentas, y no exige a comerciantes aceptar Bitcoin. La app funciona como una billetera digital privada, aunque sigue siendo la más descargada del país. Su uso es voluntario y limitado.
¿Cuánta gente realmente usó Bitcoin en su vida diaria?
Según encuestas del Banco Central de El Salvador en 2024, solo el 20% de la población usaba Bitcoin regularmente para pagos. De ese 20%, la mayoría lo usaba solo para recibir remesas y convertirlas a dólares. Menos del 5% lo usaba para comprar comida, transporte o servicios cotidianos. La mayoría lo usó solo para recibir los $30 iniciales y luego los retiró en efectivo.
¿El gobierno sigue comprando Bitcoin?
Sí. Aunque dejó de usarlo como moneda legal, el gobierno sigue acumulando Bitcoin como inversión. En marzo de 2025, su reserva llegó a 6.102 monedas, valoradas en unos $500 millones. Esta es ahora una estrategia de reserva de activos, no de uso cotidiano. El dinero no se gasta. Se guarda, como si fuera oro.
¿Qué pasó con los $30 que recibió cada persona?
La mayoría de las personas recibieron los $30, los convirtieron a dólares dentro de la app y los retiraron en efectivo en puntos de retiro. Muchos no sabían cómo usar Bitcoin, tenían miedo de perderlo o no confiaban en la tecnología. Algunos lo gastaron en compras, pero fue una minoría. El incentivo logró que la app se descargara masivamente, pero no que la gente la usara.
La app Chivo era como darle un Ferrari a alguien que no sabe conducir y luego gritarle que no es suficiente rápido 😅
El problema no era Bitcoin, era pensar que la tecnología soluciona la pobreza sin educación ni infraestructura. Qué ilusión.
Y encima los $30 se los gastaron en cerveza y empanadas. No es culpa de la blockchain, es culpa de la urgencia por hacerse viral.
El FMI tenía razón. Nadie quiere pagar el pan con una moneda que puede perder la mitad de su valor en una semana.
Yo lo vi en persona: mi tío en Santa Ana recibió sus $30, los convirtió a dólares y los usó para arreglar su moto. Eso es inclusión real, no el show tecnológico.
El gobierno debería haber invertido en redes de internet, no en campañas de TikTok con emojis de Bitcoin.
La lección más grande? No fuerces la adopción. Deja que la utilidad hable por sí sola.
Y sí, el hecho de que sigan comprando Bitcoin como inversión? Eso es puro casino con bandera nacional. Pero al menos ya no lo obligan a nadie. Eso es progreso.
Chivo no fue un fracaso. Fue un experimento mal diseñado. Y eso es diferente.
Y sí, aún sigo viendo gente usando la app… pero solo para ver cuánto ha caído su saldo. #BitcoinSoulCrusher
Claro, todo el mundo es experto ahora. Pero nadie habla de que el dólar es una moneda impresa por una banca privada que roba a los pobres con intereses.
Bitcoin es el único dinero que no puedes devaluar con una impresora.
El FMI es el verdadero villano. No querían que El Salvador tuviera autonomía financiera.
Si hubieran dejado que la gente usara Bitcoin libremente, sin obligación, habría funcionado.
La culpa es del gobierno, no de la tecnología.
Y sí, los $30 se gastaron. Pero al menos ahora saben que existe algo más allá del dólar.
En 2030, todos usarán Bitcoin. Y este país será el primero en recordar que lo intentó.
Los que ríen ahora… serán los primeros en pedir un préstamo en cripto cuando el dólar colapse.
La historia los juzgará.
Y yo les diré: ‘¿Y qué hicieron ustedes mientras El Salvador se atrevía?’
Me encanta cómo este post no cae en el extremo de ‘Bitcoin es el futuro’ ni en ‘es una estafa’. Es realista.
Lo que más me duele es que la gente que más necesitaba ayuda fue la que más sufrió con el mal manejo.
Un trabajador que recibe su sueldo en Bitcoin y ve cómo su capacidad de compra se desploma… eso no es inclusión. Eso es explotación disfrazada de innovación.
Y lo peor? Nadie les explicó cómo protegerse. No hubo talleres, no hubo videos en guaraní o en náhuatl. Solo una app y un meme.
Yo trabajo en fintech en Madrid y he visto cómo se hace bien la inclusión: con bancos comunitarios, con educación en escuelas, con agentes locales que explican paso a paso.
Chivo fue un ‘déjalo que la gente lo entienda por sí sola’… y eso nunca funciona con tecnología compleja.
El Bitcoin no es malo. Pero imponerlo sin empatía? Eso sí es malo.
Y que el gobierno siga acumulándolo como reserva? Me parece inteligente… si no lo usan como moneda. Eso sí es cambio de rumbo real.
La lección no es ‘no usemos cripto’. Es ‘no lo impongas sin escuchar’.
La tecnología no salva. La empatía sí.
La gente no necesita apps. Necesita seguridad.
Chivo fue un espejismo.
Y eso duele.
Porque había una oportunidad real.
Y se desperdició.
Por orgullo.
No por sabiduría.
Me parece fascinante cómo este caso ilustra la paradoja del progreso moderno: queremos soluciones tecnológicas para problemas humanos, pero olvidamos que los humanos no son máquinas.
Bitcoin no es malo, pero es una herramienta que requiere contexto, estabilidad y educación. No es un botón mágico.
El FMI no era el enemigo. Era el que decía: ‘Oye, esto puede explotar en tu cara’. Y tenía razón.
Y lo más triste? Que muchos salvadoreños creyeron que el futuro era una app. Y no lo era.
El futuro es tener acceso a un banco, a un seguro, a un salario estable, y a una conexión de internet decente.
Chivo fue un intento de brincar el puente sin construirlo.
Y como todos los saltos sin puente… muchos cayeron.
Y ahora, con la ley de activos digitales, al menos están aprendiendo a caminar antes de correr.
¿Es suficiente? No. Pero es un paso.
Y eso, en un mundo de ‘hazlo ya o no lo hagas’, es casi un milagro.
Chivo fue un error de gobierno no de tecnologia la gente solo queria pagar su pan no entender claves privadas no hay que forzar nada la tecnologia debe venir a la gente no la gente a la tecnologia
Me conmovió mucho lo de los $30. Imagina que te dan un regalo que no sabes cómo usar, y luego te culpan por no saberlo.
Yo tuve una tía que descargó Chivo, recibió sus $30, y después de dos semanas lo retiró todo en efectivo en una tienda de barrio.
Le pregunté por qué no lo usaba. Me dijo: ‘Porque no quiero que mi dinero desaparezca como por arte de magia’. Y tenía razón.
La inclusión no se logra con apps. Se logra con personas que te explican, con confianza, con paciencia.
El gobierno debería haber contratado a 10.000 agentes comunitarios, no a una empresa de Silicon Valley.
Y ahora que ya no lo obligan? Me da esperanza.
Porque al menos ya no están forzando a la gente a ser parte de un experimento.
La tecnología debe servir, no gobernar.
Oye hermano no me vengan con que el FMI es el malo porque si el bitcoin fuera tan bueno como dicen los youtubers nadie lo habria dejado de usar pero la gente lo uso solo para sacar los 30 dolares y listo y ahora lo que pasa es que el gobierno sigue comprando bitcoin como si fuera un coleccionable de figuras de accionistas jajaja pero la realidad es que el 95 de la gente no lo usa y eso es lo que importa no las campañas de tv ni los eventos de cripto en san salvador la vida real es el mercado de la esquina y ahi nadie acepta bitcoin porque no vale nada de lo que dicen en internet
Chivo… ese nombre tan bonito. Como un abrazo. Pero en realidad era una sentencia.
La gente no quería Bitcoin. Quería tranquilidad.
Quería saber que su dinero no se evaporaría si el mercado se caía.
Y el gobierno… el gobierno quería ser el primero.
No el más útil.
No el más justo.
Solo el primero.
Y eso duele.
Porque los que pagaron el precio no fueron los políticos.
Fueron las madres que no pudieron comprar leche.
Los viejos que no entendían por qué su saldo bajaba.
Los jóvenes que creyeron en la promesa.
Chivo no fue un fracaso tecnológico.
Fue un fracaso humano.
Y eso… no se arregla con más cripto.
Se arregla con más corazón.
Qué desgracia. Un país entero convirtiéndose en conejillo de indias para que unos technobabys de California se sientan geniales.
Y ahora el FMI viene y les dice: ‘Oye, esto es una locura’. ¿Y qué? ¿Nosotros no lo sabíamos?
El problema no es Bitcoin. El problema es que un gobierno autoritario creyó que podía imponer una revolución con una app.
Y lo peor? Que todavía hay gente que dice que fue una buena idea.
¿Qué clase de persona cree que la pobreza se soluciona con una notificación de notificación de notificación?
El Salvador no necesita más blockchain. Necesita más escuelas. Más hospitales. Más agua potable.
Y si no lo entiendes… no eres un visionario. Eres un ignorante con iPhone.
Chivo fue un insulto disfrazado de progreso.
Y el FMI fue el único que tuvo vergüenza.
Me parece admirable que el gobierno haya cambiado de rumbo.
Admitir un error es más valiente que seguirlo hasta el fondo.
El Bitcoin no es malo. Pero imponerlo sin diálogo, sin educación, sin infraestructura… eso sí es un error grave.
Y que ahora lo usen como inversión, no como moneda… eso es inteligencia.
El verdadero progreso no es forzar la tecnología.
Es adaptarla cuando la gente está lista.
Y eso, en un mundo donde todos quieren ‘disruptar’ sin escuchar… es raro.
Y valioso.
Gracias, El Salvador, por enseñarnos que a veces, el mejor movimiento es retroceder.
¿Alguien más se acuerda de cuando el gobierno obligaba a los comerciantes a aceptar Bitcoin y les ponían multas si no lo hacían?
Yo vi a un vendedor de tacos que tenía que cerrar su puesto porque la app no funcionaba y no podía cobrar en dólares.
Y luego el gobierno lo multó por ‘no aceptar moneda legal’.
¿Eso es inclusión? ¿Eso es progreso?
Esto no fue un experimento. Fue un abuso.
Y lo peor? Que aún hay gente que lo defiende.
Porque les gusta la idea de ser ‘revolucionarios’.
Pero no les gusta el dolor que causa.
Chivo fue un error. Y lo peor es que aún lo celebran algunos en redes.
La tecnología no es heroína. A veces es solo un mal negocio con buen marketing.
Chivo no fue un fracaso. Fue un espejo.
Un espejo que reflejó la arrogancia de quienes creen que la tecnología puede reemplazar la humanidad.
El Bitcoin es una revolución. Pero no para los que no tienen luz, internet, o educación financiera.
Y el gobierno? No quería ayudar. Quería ser el primero en la portada.
Y ahora? Ahora el FMI les da un préstamo… y ellos lo usan para comprar más Bitcoin.
¿No es poético?
La misma gente que lo impuso como moneda, ahora lo usa como apuesta.
El Salvador no cambió.
Solo cambió de forma de engañarse.
Y lo peor? Que todavía hay quienes lo aplauden.
Porque en redes, lo que importa no es la vida real. Es la narrativa.
Y la narrativa de ‘Bitcoin es el futuro’ es más bonita que la realidad de ‘la gente sigue comprando pan con dólares’.
Lo que más me gusta de este caso es que no es blanco o negro.
No fue ‘Bitcoin bueno’ ni ‘Bitcoin malo’.
Fue ‘gobierno malo’.
La tecnología no es la culpable. La falta de empatía sí.
Y ahora, que permiten que las empresas lo usen sin obligar a nadie? Eso es madurez.
El verdadero cambio no es forzar. Es permitir.
La inclusión no se logra con incentivos. Se logra con confianza.
Y la confianza se construye con tiempo, no con apps.
Chivo fue un grito. Ahora, el silencio es más sabio.
En Argentina, muchos de nosotros vimos esto con la mirada de quienes también han sufrido por ‘soluciones mágicas’ que nunca llegaron.
Chivo fue un espejo de lo que puede pasar cuando el Estado cree que sabe más que la gente.
La gente no rechazó Bitcoin. Rechazó la falta de respeto.
Rechazó que nadie les preguntara si querían esto.
Rechazó que su vida se convirtiera en un caso de estudio para Silicon Valley.
Y ahora? Ahora el gobierno se retracta. Y eso, en un país donde el poder no se cuestiona… es casi una revolución.
Chivo no fue un fracaso tecnológico.
Fue un fracaso de democracia.
Y eso… eso duele más.
chivo fue un desastre pero al menos ahora no lo obligan a nadie y eso es algo no? los 30 dolares se los gastaron en cerveza y no en bitcoin jajaja pero bueno al menos no hay multas ya y eso es mejor que antes
¿Alguien ha considerado que el verdadero problema no es Bitcoin, sino la falta de soberanía monetaria en los países en desarrollo? ¿Qué más da si la volatilidad es alta si el dólar es una moneda manipulada por la Reserva Federal? ¿Quién dice que el FMI tiene la verdad absoluta? ¿Acaso no han impuesto recortes a decenas de países con el mismo discurso? El Salvador estaba rompiendo el yugo del dólar, y eso asusta a los poderes centrales.
La adopción fue lenta porque la gente no entendía… pero eso no significa que no fuera correcto. Significa que la educación fue insuficiente. Y si el gobierno hubiera invertido en escuelas de cripto, en vez de en campañas publicitarias…
Y además, ¿cómo puede alguien decir que Bitcoin no es inclusivo cuando el 70% de la población no tenía cuenta bancaria? ¿Qué otra opción tenía? ¿Seguir dependiendo de Western Union que les roba el 10%?
Chivo no falló. Fue sabotaje institucional. El FMI no quería un ejemplo que desafiara su dominio.
Y ahora, que el gobierno sigue comprando Bitcoin? Eso es inteligencia estratégica. No especulación. Es resistencia.
La historia no juzga a los que intentan. Juzga a los que callan.
Me conmovió leer esto.
Porque en Argentina también hemos vivido lo de las ‘soluciones mágicas’.
La gente no rechazó Bitcoin. Rechazó sentirse como un experimento.
Chivo no era una app. Era un mensaje: ‘Tu vida no importa, lo que importa es que seamos los primeros’.
Y eso duele.
Porque la inclusión no se mide por descargas.
Se mide por confianza.
Y la confianza no se compra con $30.
Se construye con horas, con explicaciones, con escucha.
Y ahora? Ahora el gobierno no obliga. Eso es un paso. Pequeño. Pero real.
Gracias por escribir esto.
Porque no todos ven el dolor detrás del hashtag.
Yo no creo que el FMI sea el villano. Creo que fue el único que dijo la verdad.
Y lo peor? Que el gobierno lo aceptó. Eso es lo que más me da esperanza.
Porque si hubieran seguido, hubieran arruinado a más gente.
Chivo fue un intento de salto. Pero el puente no estaba listo.
Y ahora? Ahora el puente se está construyendo. Lentamente.
Con leyes, con regulación, con espacio para que las empresas lo hagan bien.
Y eso… eso sí es progreso.
El verdadero fracaso no fue usar Bitcoin.
Fue creer que la tecnología soluciona todo sin gente detrás.
Y ahora… por fin lo entienden.
Exacto.
Lo que más me conmovió de este caso no fue el Bitcoin.
Fue que, al final, el gobierno escuchó.
Y eso… en un mundo donde los líderes nunca se equivocan… es raro.
Y valioso.
Gracias por decirlo.